El término PAS ( persona altamente sensible) no es un diagnóstico reconocido, ni un tipo de personalidad, se dice que es un rasgo de personalidad.
Este término fue acuñado por la psicóloga e investigadora Dra. Elaine Aron en los años 90. Es una característica de la personalidad que se desarrolla a lo largo de la vida. Afecta a dos de cada diez personas, tanto a mujeres como a hombres.
Los últimos estudios sobre el cerebro señalan que el hemisferio derecho de las PAS es más activo. Esta zona del cerebro está relacionada con las emociones, los sentimientos y la creatividad. En estas personas, el área frontal y la amígdala están en un estado superior de alerta al de la media. Estas estructuras se iluminan más en las pruebas de resonancia magnética.
Una persona altamente sensible posee un sistema nervioso o neurosensorial muy desarrollado y permeable. Tiene capacidades de sentir, responder, analizar e integrar los estímulos externos e internos más desarrollados que el resto de la gente. Posee un nivel diferente de sensibilidad.
Para considerar a una persona altamente sensible deben de haber una serie de características:
-Tiende consciente o inconscientemente a procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Tiende a dar vueltas a los mismos pensamientos, a llevar a cabo un análisis profundo de ellos y reflexionar mucho sobre los temas en general.
-Puede llegar a sentirse sobre estimulada debido al gran procesamiento de estímulos. Suele ser más sensible a la luz, los sonidos, las texturas y otros estímulos sensoriales.
-Vive la vida con mucha más emocionalidad que el resto. Es extremadamente empática, así que puede sintonizar fácilmente con las emociones de los demás, aunque esto también puede hacer que absorba el estrés o la tristeza ajena.
-Posee una elevada sensibilidad ante las sutilezas y cambios en el entorno.
Las ventajas de ser una PAS incluye una gran capacidad creativa, una profunda conexión con los demás y una apreciación intensa de las artes y la naturaleza. Sin embargo, las desventajas pueden incluir el riesgo de agotamiento emocional, una mayor susceptibilidad a la ansiedad o la dificultad para manejar entornos caóticos.
Es fundamental desarrollar la inteligencia emocional, ya que el autoconocimiento y la forma en la que se pueden gestionar las emociones propias es fundamental para poder afrontar los diferentes retos que se presente. Necesitan más tiempo de descanso mental para sentirse en forma. Además se dan cuenta fácilmente de cómo se sienten los demás.
Es importante para las PAS dormir lo suficiente, comer alimentos saludables, pasar tiempo en la naturaleza, desarrollar alguna actividad artística, practicar yoga, meditación así como buscar tiempo para evadirse, sobre todo en situaciones de estrés. Cualquier cosa que les ayude a desconectar.
Darse cuenta de que eres una PAS no es motivo de alarma teniendo en cuenta que no supone ningún problema en el día a día. Lo más importante es reconocer y aceptar que tienes este rasgo.
Se puede ayudar a las PAS, en terapia, a reducir el sufrimiento y aprender a manejar los síntomas y las reacciones. Se trata de que sean conscientes de cómo funciona su cuerpo y mente, y cómo puede mejorar su bienestar.
Después de la terapia, estas personas han aprendido a lidiar con sus emociones y a controlar sus reacciones ante estímulos externos. Se sienten más seguros de sí mismos y tienen una mejor autoestima. También se vuelven más conscientes de sus necesidades y de cómo satisfacerlas.